miércoles, 17 de septiembre de 2008

en mi pueblo

EN MI PUEBLO
Las noches de todos los días son más negras y más tristes aquí en mi pueblo. Un pueblo sin historia. No tiene nada.
Pero tiene una loca.
Una loca tan callada que pasa inadvertida.
La loca del pueblo en vez de molestar es casi una alegría tarareando la Novena Sinfonía cuando hay luna llena.
Su voz no es modulada, más bien ronca y a veces triste como un aullar de lobo.
Toda la noche sigue con su canto y nos deja sin descanso.
Pero sólo cuando hay luna llena. La gente ya lo sabe, y cuando el almanaque señala luna llena, todos a la calle tras la loca.
A no dormir.
Hasta los niños y los viejos, las madres y los que trabajan, todos a la calle.
No sabemos qué anhelos de realidades incumplidas arrinconaron a la pobre vieja.
Pero yo no la quiero.
Sus pelos blancos y su piel enrarecida que rasguña.
Sus ojos desteñidos y sus manos temblorosas.
Su cuerpo hinchado.
Esa voz sin eco.
Sus favores sin escuchas.
Lo salobre de su aliento, sorprenden a todo el pueblo.
Y a mí tambien.
Y ahora ,después de la jornada acompañada, estoy aquí en mi casa enfrentada al espejo con esa desconocida de ojos desteñidos y cabellos blancos.
Tararea con voz ronca La Novena Sinfonía…

1 comentario:

Anónimo dijo...

Excelente cuento Beatriz. Mis felicitaciones.

Lelia Fochile (tu compañera de taller literario)